En el Hotel Arts
el lujo empieza en la satisfacción de los deseos no expresados de nuestros
huéspedes. Algo tan sutil, tan efímero, a veces incluso tan imperceptible,
es un arte que sólo se desarrolla cuando se posee una cultura de servicio
tan exquisita como la de The Ritz-Carlton
Hotel Company. Puede ser la indescriptible comodidad de la
hechura de la cama, en una habitación con vistas nunca antes descubiertas
sobre el mar o sobre toda Barcelona.
Una pequeña tentación gastronómica o el bienestar de una sutil y muy
codiciada fragancia. Puede ser la quietud maravillosa de un bouquet de
flores frescas, creado por Donna Stain
esta misma mañana para la recepción, o un aparentemente sencillo y
refrescante vaso de agua, aromatizado al limón o a la menta extraída de
nuestro propio jardín de hierbas aromáticas, tan mediterráneo.Calidad
intangible, e incluso discreta, que invita a nuestros huéspedes, a relajarse
y disfrutar de un ambiente reposado, cordial y a la vez refinado, con un
servicio sumamente personalizado y excelentes instalaciones como las que
acogen The Six Senses Spa, La Piscina, Los
Apartamentos, El Club, la cocina dos estrellas Michelin de
Sergi Arola o la apabullante
bodega de la Enoteca.















